Situaciones experimentales del condicionamiento clásico
Condicionamiento del temor
Los investigadores del condicionamiento pavloviano centraron su atención en el condicionamiento de las reacciones emocionales, estos investigadores fueron Watson y Rayner (1920/2000). En un principio, ambos creían que la reactividad emocional de los infantes era limitada, por lo que suponían que "debe haber algún método simple mediante el cual aumenta considerablemente la diversidad de los estímulos que provocan esas emociones y sus componentes". El método que buscaban era el condicionamiento pavloviano. Ambos condicionaron una respuesta de miedo en un bebé de nueve meses, ante una dócil rata blanca de laboratorio. (Domjan, 2010).
Eran pocos los estímulos a los que el bebé reaccionaba con miedo, eventualmente, descubrieron que este reaccionaba con inquietud cuando escuchaba a sus espaldas el fuerte ruido de una barra de acero al ser golpeada por un martillo. Watson y Rayner utilizaron este atemorizante estímulo incondicionado (porque el temor a este sonido no fue enseñado) para condicionar el temor del bebé a la rata blanca. Cada ensayo de condicionamiento consisitía en presentarle la rata al niño y luego golpear la barra de acero. Al principio, el niño extendía la mano para agarrar la rata cuando se le presentaba, pero después de solo dos ensayos de condicionamiento se mostró renuente a tocar al animal. Luego de otros cinco ensayos de condicionamiento mostró fuertes respuestas de temor ante la rata. Es importante resaltar que no mostraba este temor ante sus juguetes. No obstante, el miedo condicionado se generalizó a otras cosas peludas (un conejo, un abrigo de pieles, un ovillo de algodón, un perro y una máscara de Santa Claus) (Domjan, 2010).
Experimento de Watson y el pequeño Albert
El miedo y la ansiedad son fuentes de gran desasosiego para los seres humanos y, dependiendo de su severidad, dan lugar a graves problemas psicológicos y conductuales. Existe bastante interés en saber de qué forma se adquieren la ansiedad y el temor, cuáles son los mecanismos neurales del miedo y cómo puede atenuarse éste con tratamientos farmacológicos y conductuales. (Craske, Hermans y Vansteenwegen, 2006; Kirmayer, Lemelson y Barad, 2007). No pueden realizarse experimentos sobre el miedo y la ansiedad en seres humanos, por ello, la mayor parte de la investigación sobre el condicionamiento del temor, se ha realizado con ratas y ratones de laboratorio. En estos estudios el EI aversivo es una breve descarga eléctrica aplicada a través de la rejilla metálica del piso. La descarga se utiliza porque puede ser regulada con gran precisión y porque su intensidad puede ajustarse de modo tal que no produzca daño físico. Es aversiva porque, a diferencia que cualquier otro estímulo que el animal haya tenido antes, le produce alarma. El EC puede ser un estímulo diferenciado (un tono o una luz) o las señales contextuales del lugar donde se encontró el estímulo aversivo (Domjan, 2010).
Pinky y Cerebro - reflejo condicionado
A diferencia de Albert, que mostró su miedo mediante llantos y gimoteos, las ratas muestran su temor inmovilizándose. La inmovilización (o congelamiento) es una respuesta de defensa típica que ocurre en diferentes especies en respuesta a la anticipación de la estimulación aversiva. Es probable que la inmovilización haya evolucionado como una conducta defensiva dado que no es facil que los depredadores vean a los animales inmóviles.
La inmovilización se define como la inactividad del cuerpo (salvo la respiración) y la ausencia de movimiento de los bigotes asociados con el olfateo (Bouton y Bolles, 1980). La medición directa de la inmovilización es un indicador del temor condicionado que se ha vuelto popular. Sin embargo, también su usan dos diferentes medidas indirectas de inmovilidad, y ambas aplican la supresión de la conducta en curso y por ende se conocen como procedimientos de supresión condicionada (Domjan, 2010).
Se observa el caso de medición de la conducta en curso de lengüeteo del bebedero. Los animales son sometidos a una ligera privación de líquido, por consiguiente están más dispuestos a lengüetear cuando son colocados en una cámara experimental. Si se presenta un EC temido (como un tono o una luz), se suprime la conducta del lengüeteo y les toma más tiempo dar un número especificado de lengüeteos. La latencia para completar cierto número de lengüetazos se utiliza como indicador conductual del temor condicionado. Este procedimiento de supresión de lengueteo se ideó hace más de 40 años (Leaf y Muller, 1965); sin embargo, sigue vigente hoy en día (Urcelay y Miller, 2008).
Otra técnica destacada para la medición indirecta del temor condicionado es el procedimiento de la respuesta emocional condicionada (REC) creado por Estes y Skinner (1941). Las ratas son entrenadas para presionar una palanca y así obtener recompensa alimenticia en una pequeña cámara experimental. Esta actividad de presionar la palanca constituye la linea de base conductual para la medición del temor. Una vez que las ratas están presionando la palanca a una tasa estable, se inicia el condicionamiento del miedo, este consiste en el emparejamiento de un tono o una luz con una breve descarga. En la medida de que las ratas obtienen el temor condicionado, llegan a suprimir la presión de la palanca durante el EC (Kamlin, 1965).
Condicionamiento al miedo
Para medir la supresión de la presión de la palanca se calcula una razón de supresión. La razón compara el número de presiones de la palanca que ocurren durante el EC con el número que ocurre durante un periodo comparable de línea base antes de presentar el EC (el periodo previo al EC). La fórmula es la siguiente:
Razón de supresión = Respuesta durante el EC / (Respuesta durante el EC + Respuesta durante el periodo previo el EC)
Es importante considerar que la respuesta de la rata es igual a cero si la rata suprime por completo la presión de la palanca durante el EC ya que, en ese caso, el numerador de la fórmula es cero. Por otro lado, si la rata no modifica en absoluto la tasa con que presiona la palanca cuando está presente el EC, la razón tiene un valor de 0.5. La disminución de los valores de la razón de 0.5 a 0 indica mayor grado de supresión de la respuesta o temor condicionado. Es decir, la escala es inversa. Las mayores interrupciones de la presión de palanca se representan por los valores más bajos de la razón de supresión (Domjan, 2010).
Un mayor grado de supresión de presión de la palanca durante el EC indica mayor temor condicionado. Una razón de supresión de 0 indica cero respuestas al EC, lo cual representa la mayor supresión posible de la presión de la palanca. Entre más pequeña sea la razón de supresión, más inmovil está el animal porque el EC provoca mayor miedo condicionado (Domjan, 2010).
Condicionamiento palpebral
El reflejo de parpadeo o (palpebral) es un componente inicial de la respuesta de sobresalto y ocurre en diversas especies. Para hacer que alguien parpadee, solo se tiene que aplaudir o dirigir un soplo de aire a los ojos. Si el soplo de aire es precedido por un tono breve, la persona aprenderá a parpadear cuando se presente el tono, en anticipación del soplo de aire.
El condicionamiento palpebral sigue siendo un área de investigación muy activa porque brinda una poderosa herramienta en el estudio de problemas de desarrollo, el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer (Freeman y Nicholson, 2004; Woodruff-Pak, 2001; Woodruff-Pak, 2007); también se ha empleado mucho en estudios sobre la neurobiología del aprendizaje.
Condicionamiento palpebral en humanos
Mediante el condicionamiento palpebral se pudo llegar a importantes conclusiones respecto del aprendizaje. Primero, el Condicionamiento clásico requiere el emparejamiento de un EC y un EI. Segundo, se aprende que el EC está ligado a un EI.
Seguimiento de señales
Un paradigma experimental que contribuyó notablemente en las concepciones modernas del condicionamiento pavloviano fue el paradigma del seguimiento de señales o automoldeamiento (Hearst, 1975; Hearst y Jenkins, 1974; Locurto, Terrace y Gibbon, 1981).
En un laboratorio, el seguimiento de señales se investiga presentando un estímulo visual diferenciado y localizado justo antes de cada entrega de una pequeña cantidad de comida. El primer experimento de este tipo fue realizado con palomas por Brown y Jenkins (1968). Las palomas eran colocadas en una cámara experimental que contenía una pequeña tecla circular que podía iluminarse y en la cual podían picotear las aves. periodicamente, se les daba acceso a comida durantes unos segundos e inmediatamente antes de cada entrega la tecla se iluminaba durante ocho segundos.
Las palomas no tenían que hacer nada para que se les entregase la comida. Dado que estaban hambrientas, se predijo que en cuanto vieran que la tecla se iluminaba se acercarían al comedero y esperarían la llegada de comida. Sim embargo, eso no pasó. En lugar de utilizar la tecla iluminada como como señal de que era momento de acercarse al comedero, las palomas empezaron a picotear la tecla. Esta conducta era llamativa dado que no se requería para acceder al alimento. La presentación de la tecla iluminada de manera aleatoria o no emparejada con la comida no daba lugar al picoteo (Gamzu y Williams, 1971, 1973).
El seguimiento de señales solo ocurre en situaciones en que el EC es localizado y de esta manera es posible acercársele y seguirlo. Asimismo, para que ocurra seguimiento de señales, el EC debe ser de la modalidad y configuración apropiadas.
Aprender qué sabe bien o mal
Se aprende una aversión condicionada si el consumo de un sabor novedoso es seguido de una consecuencia aversiva como indigestión o intoxicación. En contraste puede aprenderse la preferencia por un sabor si éste es emparejado con saciedad nutricional o con otras consecuencias positivas (Capaldi, Hunter y Lyn, 1997; Ramírez, 1997). Cada vez más evidencias indican que, en el caso de los seres humanos, muchas aversiones al sabor también son resultado del condicionamiento pavloviano (Scalera, 2002). La gente reporta haber adquirido al menos una aversión a la comida durante su vida. La experiencia típica de aprendizaje de la aversión implica comer un platillo con un sabor distintitvo y luego enfermarse. Dicha experiencia sabor-enfermedad puede producir una aversión condicionada a la comida en un solo ensayo, y el aprendizaje puede ocurrir incluso si la enfermedad se demora varias horas después de ingerir el alimento. Otro hallazgo interesante es que en el 20% de los casos, los individuos estaban seguros de que su enfermedad no había sido causada por el alimento que consumieron. Aún así, aprendieron una aversión al mismo. Esto indica que el aprendizaje de la aversión a la comida puede ser independiente de los procesos racionales de pensamiento, así como ir en contra de las conclusiones de la persona sobre las causas de su enfermedad.
Comunmente, la quimioterapia produce náusea como un efecto secundario, y se ha demostrado que pacientes con cáncer, niños y adultos, adquieren aversiones a los alimentos consumidos antes de una sesión de quimioterapia (Bernstein, 1978, 1991; Bernstein y Webster, 1980; Carrel, Cannon, Best y Stone, 1986). Esas aversiones condicionadas pueden contribuir a la falta de apetito que es un efecto secundario de la quimioterapia.
El aprendizaje de aversión al sabor es un resultado del emparejamiento de un EC (en este caso, un sabor) y un EI (la inyección de un fármaco o la exposición a radiación) y es muy parecido a otros ejemplos de condicionamiento clásico y en algunos sentidos sigue las reglas estándar del aprendizaje (Domjan, 1980, 1983).
Sin embargo, tiene unas características especiales.
Primero, es posible aprender aversiones fuertes al sabor con un solo emparejamiento del sabor y la enfermedad. Aunque en el condicionamiento del temor también ocurre el aprendizaje en un ensayo, ese aprendizaje tan rápido rara vez se observa en el condicionamiento palpebral, el condicionamiento salival o el condicionamiento de señales.
La segunda característica distintiva del aprendizaje de aversión al sabor es que ocurre incluso si la enfermedad se presenta varias horas después de la exposición al sabor novedoso (García, Ervin y Koelling, 1966; Revusky y García, 1970). Muchas veces, las sustancias nocivas en las comidas solo ejercen sus efectos tóxicos una vez que la comida ha sido ingerida y son absorvidas en el torrente sanguíneo y distribuidas s diversos tejidos corporales. Este proceso lleva tiempo. Es probable que el aprendizaje de demora larga de las aversiones a sabor evolucionara para permitir a los seres humanos y otros animales evitar las comidas tóxicas que tienen efectos nocivos demorados.
Un sabor también puede hacerse desagradable emparejándolo con otro que ya resulte repugnante. De manera similar, el emparejamiento de un sabor neutral con otro que ya resultó agradable hará preferible al primero. este tipo de condicionamiento se le llama también condicionamiento evaluativo.
En este tipo de condicionamiento, nuestro aprecio o agrado por un estímulo cambia en virtud de que ese estímulo se asocie con algo que nos gusta o nos disgusta. El condicionamiento evaluativo se emplea, de manera exhaustiva, en la industria de la publicidad. El producto que el anunciante trata de vender se muestra con cosas que ya agradan a la gente en un esfuerzo por inducir preferencia por el producto (Domjan, 2010).


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