Mátame suavemente

- ¿crees en el karma?
- ¿el karma?
- sí, el karma.
- ¿Sigues con tu teoría de que el universo te está pasando factura?
- Responde, el karma...
- A veces, cuando me conviene...
- Yo también.

Un bar con The lovecats de fondo y la última idea de Marcia, ir a AA y asustarse de sus hábitos para no ir más lejos.

- Estás loca. AA no es una "solución". No creo que tengas algo que controlar. Creo que quieres más cosas para controlar en tu vida y estás buscando nuevas distracciones. 
- Sería una nueva experiencia, podrías acompañarme y luego vendríamos aquí, pediríamos más de estas cervezas artesanales y nos besaríamos mucho luego, o durante...
- Suena divertido. El perfecto contraste. Ir AA y luego a beber. Querías un evil twin. Ya aceptaste que soy perfecto para ser tu evil twin? te estabas tardando un poco, ya me abu...
- Cállate. 
- Si me sigues besando cada vez que quieras que me calle quedarás con los labios mordidos y morados. 
- Es la idea, así no tendría que ponerme labial y andaría más relajada...
- Pero tienes que cortar con tus admiradores raros...
- ¿raros?
- El que practicaba rugby era rarísimo. Parecía un deportista hueco, con una perfecta proporción entre el tamaño de su espalda y su cerebro. Se reía como tarado hablando de sus medallas. 
- Era lindo, como pensaba poco era fácil confundirlo para verte.
- Y el que escribía guiones y moría por convencerte de que no tenía novia. Te molestaste con él  y le cortaste la cabeza. 
- No le corté nada. Solo dejé de verlo. No me gusta que me mientan innecesariamente.
- Pero tú le mentías al tarado del rugby para salir conmigo.
- No, le decía la verdad y él la interpretaba según lo que le parecía más cómodo.
- No cuenta si manipulas el lenguaje para ser ambigua y esperas que porque le gustas asuma lo mejor.
- La gente cree lo que desea creer...
- Tú lo sabes mejor que nadie. Te creíste el cuento del rockero canoso de espíritu libre...
- Oye...
- Está bien, está bien. Sin golpes bajos.
- Tú te fuiste de un país para no tener que asumir un compromiso con tu novia de 3 años.
- No era el momento.
- Bien, para mi tampoco.


Illya Kuryaki. Ruégame. Se toman de las manos y se miran fijamente. Sus ojos negros, negros como el azufre. Como los del diablo del cuento de la niña que prendía una vela cada que quería un deseo. Sus cabellos, negro azabache. Su polo negro y el jean clásico. Su piel de ese color pálido uniforme. Sus pensamientos elaborados sobre la moral kantiana y los procesos históricos que se repiten cada diez años. Tus marrones ojos de gato se fijan en sus orejas, sus pálidas orejas. Se ve tan distinto sin terno, se ve tan perfecto con ese jean razgado, con esa cadena de llavero, con su morral negro y su billetera vieja. 

- Quiero más. 
- Otra jarra.
- ¿Por qué me dejas embriagarme?
- Porque es el modo más práctico de olvidar.
- ¿Qué olvido?
- Lo que te duele.
- Ya no duele.
- No lo creo.
- Bailemos.
- Bailemos.

Su mano en tu cintura, se mecen de lado a lado, como bailar un tango. Sus susurros en tu cuello, su temperatura tibia, a veces fría pero cómoda. Sus ojeras de afanoso lector y consumidor empedernido de café.

- Ven conmigo a la fiesta.
- No crees que nos exponemos mucho?
- No me molesta.
- Vamos lento.
- Estamos lento.
- No. Ya fuimos muy rápido.
- No delante de otros.
- Esa es la parte complicada.
- Marcia, no huyas como un gato asustado. Es lo más natural.
- Mi imagen ante los demás se disolverá. Si te tengo cerca no querré soltarte y la gente verá ese lado mío que no dejo ver.
- A mi me gusta.
- A mi también.
- Miedosa.
- De tus ojos de diablo.
- De que la gente te vea viendo mis ojos de diablo.
- Si me sigues mirando así no podré decir que no...

Los dos con polo negro y jean rasgado. Los dos con mirada penetrante y furtiva. Dos espíritus intelectuales, muy honestos para confiar en el otro. Muy honestos como para no confiar. Qué se siente estar con alguien cómo tú. 

- Eres peligroso.
- Somos peligrosos.
- Más aun si estamos juntos. 
- Somos iguales. Si aplicamos álgebra, el peligro se elimina mutuamente.
- No es fácil.
- Quién dijo que lo sería.
- Me quema que me toques.
- A mi me quema tocarte.
- Arderemos en el infierno.
- Ardamos.

Se sientan a seguir hablando. Como personas normales, de cosas normales. Odebrecht, PPK, Hitler, Hildebrant, sentencias del TC. Qué raro es un proyecto de abogado con un espíritu melancólico y oscuro. Te gusta. Mucho. 

- Si nos vieran ahora nadie pensaría que estudiamos Derecho.
- Es cierto, parecemos de Ciencias Sociales o de Filosofía. 
- Tu pareces una rockera regia. Cuando seas señora serás muy formal, como esas mujeres de los suburbios americanos. Con tus hijos bien criados y experta en repostería.
- Tú serás abogado de tipos como Fujimori y Montesinos.
- Tú también lo serás. Piensas que todos tienen derecho a la defensa. Qué te impediría defenderlos.
- El lado oscuro es tentador.
- Por eso estas aquí, sentada conmigo y yo contigo.
- Te das cuenta de que hacemos continuas alusiones a lo oscuro, el diablo y el infierno?
- Así empezamos a hablarnos. Tú con tu fanatismo por Lilith, primera esposa de Adán y fugitiva de su paraíso patriarcal...te veías rarita y oscura.
- Es bella. Es uno de mis arquetipos favoritos.
- Tengamos un bebé. Lo podemos criar para que sea presidente y se baje este sistema cagado.
- Me preocupa qué traumas causaremos en un niño tu y yo juntos. Quizá en el colegio lo etiqueten de anarquista.
- Qué halagador. Le enseñaríamos a pensar por sí mismo y a cuestionar lo que digan sus profesores de religión.
- Nos llamarían al colegio todas las semanas. Podríamos darle un premio cada vez que lo sancionen por cuestionar dogmas.

Marcia. Normalmente, correrías si un chico te habla de bebés. Ahora estás ahí sentada sin la más mínima intención de cambiar de mesa o de ver a otro lado. No tomas en serio lo de los bebés y si pasase, con ese diablillo terrenal no te asusta. Tampoco te teme. Es tan abierto, tan honesto, podrías jurar que ves a través de él. Entiendes cuando analiza a sus padres. Entiendes cuando se analiza a sí mismo. Compartes sus críticas al sistema, a los políticos, al modelo económico, a la música. El equilibrio perfecto entre un espíritu cuestionador, pero no víctima. 

- Tendría tus ojos y mi cabello.
- Ambos somos lacios. Tendría el cabello lacio y mis ojos grandes.
- Le dejaremos hacerse un tatuaje.
- A partir de los 16.
- Marcia, debe ser libre.
- Bajo ciertos límites.
- ¿A qué edad te hiciste tu primer tatuaje?
- A los 18.
- Me gusta besarlos.
- A mi me gusta besar los tuyos, la tensión de tus brazos es perfecta cuando beso ese tatuaje. 
- Calistenia.
- Te dolió mucho el dragón de tu espalda?
- Lo necesario para matar algún fantasma.
- Debo irme.
- Te llevo.
- Puedes manejar?
- Si nos paran... somos abogados.
- Tengo dos plátanos y chicles en mi cartera.
- Yo tengo más cigarros de canela.
- Qué perfecto carajo!
- Por eso enganchamos...
- Si nos pegamos con el lado oscuro de la luna concluiremos de que no debemos andar juntos.
- Por que no es saludable?
- Soy para ti lo que el cigarrillo a los pulmones.
- Mátame suavemente...
- Escuchemos a Cerati.
- Es trátame...
- También suavemente...








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