Retrato de una pasiòn

Mayo del 2013

(...)

No conté con todo lo que descubriría en esa universidad.

Adios prejuicios, hola conocimiento.

Conocí la filosofía y me enamoré. No quería aceptarlo pero me encantaba. Perdía la noción del tiempo. Deseaba la ética de Aristóteles, la sabiduría de Sócrates y mejorar el mundo platónicamente.

Seguía con mi novio, pero molesta porque me sentía un curso más.

Un día, después de mucho tiempo, decidí salir y conocí al ángel/demonio que pondría mi mundo de cabeza. Un hombre/lobo de 35 años que me envolvió desde que lo ví. Nunca había sentido algo parecido. Usualmente, era la "sobrada" del grupo. Tenía esta idea de que ningún hombre era merecedor de una mujer como yo, excepto mi novio y porque era tan excepcional como yo. De verdad elegí al mejor tipo - mi novio -.

El ángel/demonio estaba loco de remate y era sumamente apasionado. Profesor de Aikido (cinturón negro), dentista, baterista experto y encantador para mi sombra.

Subía y bajaba las escaleras de ese bar como un lobo acechando a su presa, me observaba y yo a él, aunque furtivamente.

Supo hacerme reír, astutamente, supo armar el momento preciso.

Recuerdo que fuí al baño y al volver, me dio el encuentro en el pasillo. El pobre iluso pensaba que yo era una fanática más de su banda. Se presentó y me preguntó mi nombre. Dudé en dárselo, cuando salía me inventaba algún nombre: Zoe, Alejandra, Paula. Decidí decirle mi nombre real y me preguntó si venía a ver a la banda. Le dije: qué banda? Se sorprendió de qué no supiese nada de "su banda" y me dijo el nombre, aún así insistió en preguntar si iba a escucharlos tocar. Le dije que no conocía a su banda ni me importaba oirlos. Me preguntó si no estaba ahí para verlos/oirlos a ellos. Sorprendido. Le dije que estudiaba Derecho en la mejor facultad del país y dado mi ritmo de estudios no salía. Le dije que estaba ahí para ver a mi mejor amiga. Descuidé su amistad por no tener tiempo para salir. Estaba ahí para tomar unos tragos con ella e irme.

Me pidió que me quede a oírlos.

Esa noche transcurrió azarosa. Mi mejor amiga - de ese entonces - quizo bajar al escenario. Estabamos en un segundo piso. Bajamos. Empezaron a tocar y el sonido de los instrumentos era tan fuerte que no podía entender lo que decía el cantante. Fuí al otro extremo de la sala y le pedí a su amigo, el ojeroso, encendedor para mi cigarro. Quería irme. Mi amiga conoció a un chico y me pidió quedarnos un rato más. Fuí considerada con ella, le era dificil ligarse a alguien.

El ángel/demonio me miraba fijamente mientras tocaba la batería. Me intimidé un poco pero me compuse. No iba a dejar que él ni ningún hombre me intimide. Se bajó del escenario, pidió algo al fondo y se acercó a mi. Me besó. A la fuerza. Frente a todo el bar. Forcejeamos un rato. Él estaba decidido. No me soltó hasta que cedí. Nos besamos y me pidió que no me fuera.

Quería irme. Mi amiga me pidió quedarnos. Debí irme.

Terminó su show y se acercó a mi. Nos besamos apasionadamente golpeándonos contra las paredes del bar. Enganchamos.

Esa noche olvidé mi ética aristotélica y mi sabiduría socrática. 

Dejó sus instrumentos en algún lugar y vino a mi casa. Llegó con su amigo, el ojeroso. 

El ojeroso pensaba que por pedirle encendedor yo quería algo con él. Según "lion", como lo llamaría con el tiempo, el ojeroso y él vinieron juntos porque no sabían a cuál de los dos elegí. Me fui al segundo piso a sacar un pisco para el ángel/demonio. "Lion" vino tras de mi. En ese momento se concretó todo. Desde el principio no me dejó ir, ni pensar. 

Mientras tomaba el pisco de pico, me hacía el amor. Mientras yo observaba su tatuaje, me contaba que era dentista y yo no le creía. Le pregunté si tenía pacientes y, si los niños no se asustaban con él. Me decía lo mucho que le gustaba una y otra vez. Me preguntó si podíamos volver a vernos. Le dije que tenía novio.

No le importó. Creo que le pareció más cómodo aun. 

***Este fue el preludio de una propuesta posterior, 4 años después: "si me vieras en la calle con una chica, todo bien? Si tú te casases, me seguirías viendo? Si yo me casase, seguirías viéndome? Te molestaría si en algún momento estuviese con alguien? Estuviste con alguien más este tiempo que terminamos?". Casi le pego. En mi cumpleaños. Qué cabeza! Debí entender el mensaje. Aún me pregunto, ¿en qué pensaba al creerle?***

Al irse, se olvidó la llave de su casa. Todo pasó un viernes por la noche y, según él, tenía Aikido al día siguiente. Tomó un taxi que resultó ser un paciente de la clínica  - su trabajo -, según él. Me llamó y me pidió que guarde sus llaves, según él. Nadie le abrió la puerta de su casa y volvió por sus llaves, según él.

Me preguntó cómo podría comunicarse conmigo si tenía novio. Le dije que cuando llame o escriba para verme, me invite un café. 

No tardó en mandar mensajes pidiendo: café, café, café!!!

Nos veíamos en distintos lugares, en mi casa, la suya, su parque, mi parque, un bar, otro bar. Recuerdo a su amigo mozo con nombre de chica "Rosario". Fue delante de Rosario que lo abofetee una noche. Estabamos conversando, él, yo y su amigo médico. Muy buena onda su amigo. Nos quedamos él y yo y volteaba a ver a una chica constantemente. Yo, en la vida acostumbrada a que quien esté a mi lado, saliendo conmigo, mire a otra chica. No lo dudé y al voltear a verme lo abofetee. Se molestó. Se fue.

Pensé en ir tras él, estuve a punto. Pero vi su mochila con sus cosas, conmigo, bajo la mesa. Pensé que volvería. Volvió y dijo que buscaba al mozo. No miraba a ninguna chica. Nunca lo admitió a pesar de ser obvio. Debí darme cuenta en ese momento de que esa era una pequeña muestra, de catálogo, del cinismo con el que negaría las cosas después.

Infinito amor - Lucybell

Madrugada insomne.
Noviemvre, 2017. 

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