Carta a sí misma (Minerva le ofrece su amor incondicional a Venus)
Hola Venus. Esta noche estoy
aquí sentada, frente a la computadora y ni siquiera sé por dónde empezar. Esto
es algo nuevo para mí ya que nunca te he escrito a ti, nunca o casi nunca he
dado cosas de mí para ti.
Venus, yo sé que no nos hemos
llevado muy bien últimamente (en realidad casi nunca). Estamos peleando constantemente, desde que nos
conocemos, desde que nos separamos hasta que fuimos conscientes la una de la otra, nos la hemos pasado peleando, luchando entre lo que tú quieres o necesitas y lo que yo sé que está bien
para mí. Parece que ambas queremos distintas cosas y que somos muy dispares,
pero tenemos que aprender a llevarnos bien, a llegar a acuerdos porque estamos
juntas en esto. El vínculo que tú y yo tenemos es un vínculo irrompible, mucho
más fuerte que el casarse o el de tener un flaco que este locamente templado de
ti. Sí lo sé. Nuestro vínculo es muy fuerte
y no podemos seguir cada una corriendo para un lado distinto y jalando la liga
tanto que nos alejamos hasta el punto de ya no poder más y de pronto regresamos
a nuestro estado original, juntas, y nos terminamos golpeando demasiado en ese
reencuentro.
Mira Venus, yo te amo, como no tienes idea y sé que no te lo he sabido demostrar de la forma adecuada
en todo este tiempo, es más, durante muchos años yo no fui consciente de tu
presencia implícita e inherente en mí, actuaba como si tú no existieses porque de verdad no
sabía que estabas ahí. Pobrecita, cómo te habrás sentido todo ese tiempo. Tú
estabas ocupada intentando lograr que alguien más te amase y yo estaba tan
preocupada racionalizándome, intelectualizando tanto para no dejar que algo me vuelva a doler, que terminé
dejándote de lado ignorándote (después de saber de tu existencia);
relegándote a un último plano cuando en realidad tú debiste ser primero, siempre. Tú debiste ser mi prioridad y el mejorar mi relación contigo es lo que
debió ocupar mí tiempo. No las salidas con un tipo al que tú buscabas conquistar
para que te de todo ese amor que anhelaste siempre y al que yo buscaba
controlar y manipular para reafirmarme como un ser inteligente y capaz. Yo debí ocuparme
de ti y enseñarte todo lo que había aprendido en todo este tiempo, conversar
contigo constantemente y darte todo ese amor que tú siempre has anhelado de mí
y que yo no he sabido darte, ignorándote y demostrándote indiferencia
constante. Yo sé que has sufrido mucho Venus, sé que han sucedido cosas que te
han jodido desde que tienes memoria, pero debo contarte algo: ya creciste Venus.
Venus, ya no tenemos 6 años.
Papá ya no es el centro de nuestro mundo y nuestros hermanos no se van a seguir
ocupando de nosotras y de nuestras necesidades como antes. Papá ya no te va a
cantar “a mi Venus le gusta la guaracha, le gusta la guaracha, la rumba y el
danzón…” al despertar. Mamá ya no te bañará con agüita de manzanilla en una
tina tibia, ni te volverá a decir burra por no saber
dividir. Ya no saldrás a bailar con tus pantis rojas y tu pelo suelto como
Gloria Trevi en el balcón de la casa. Ya no tendrás que viajar con papá, ni
soportar sus insultos por no saber amarrar una caja de mercadería. Papá ya no
te agarrá a golpes cada vez que no sepas cuál es el cucharon que te está pidiendo.
Ya no estás obligada a aprender a cocinar y nadie más va a volver a humillarte
como él lo hizo. Yo sé que lo amas, yo también lo amo, pero no puedes seguir
negando que esas cosas pasaron y menos aún minimizarlo porque solo lograrás que
cada vez que conozcas a un nuevo hombre, quieras repetir el ciclo y termines
enamorándote de un hombre imposible, casado, quizá mucho mayor que tú e incapaz
de amarte. Y sufrirás, sufrirás mucho y
te culparás. Pero con el tiempo entenderás que no es tu culpa, porque yo estaré
ahí para hacértelo saber y explicártelo y repetírtelo las veces que sean
necesarias hasta que lo entiendas de verdad.
Venus, ya no eres una
adolescente. Ya no tiene que dolerte tanto tu soledad como para que busques
amor y compañía desesperadamente porque estoy yo para acompañarte. Ya te
enamoraste por primera vez y te desenamoraste también. Ya no tienes que aceptar
que un tipo te diga que eres una puta por tu natural coquetería o pegártela de
ingenua para que los hombres no te vean como golfa. Ya no tienes que esconder
tu inteligencia y tu perspicacia porque no tienen nada de malo y si hay algún
hombre que te critique por ser inteligente, debes entender que son sus propias
limitaciones (algunos tienen aserrín en el cerebro, es como si su cabeza fuese un
adorno y su cerebro un accesorio) las que no dejan que aprecie tu verdadera
belleza y complejidad humana. Con el tiempo te acostumbrarás a la ausencia
de mamá y papá y ya no dolerá tanto como
al principio (querrás huir muy lejos cuando los tengas cerca y encima de ti, queriendo recuperar los años perdidos cuando ya seas adulta). A estas alturas ya intentaste suicidarte y sigues aquí, ¿sabes
por qué? Porque tienes un futuro gigantesco que te espera a la vuelta de la
esquina. Por ahora solo debes entender esto.
Tengo que contarte de la gente
del mundo, de la gente con la que te encontrarás. Te darás cuenta de que no
todas las personas son buenas; que las mujeres también pueden ser malas
(incluso más que los hombres), que no todo chico guapo o churro es bueno
(probablemente sea mucho más imbécil de lo que crees), y que a pesar de la
edad, muchas personas no maduran lo suficiente mentalmente (probablemente sean
unos reverendos animales a través del tiempo y las dimensiones). También debes
saber que los hombres hacen de todo por tener sexo. Descubrirás tu poder sobre
ellos e intentarás usar tu sensualidad y tu atractivo para conseguir todo ese
amor que siempre has anhelado, lastimosamente, eso nunca será suficiente Venus.
Cuando te des cuenta de esto, de que el sexo no es suficiente, intentarás no
cambiarlo a él ni a su esencia (eso buscan la mayoría de mujeres), tu apuntas
más alto y hacía un objetivo más difícil. Tú serás la primera voluntaria de la guerra por lograr que te ame, no
solo que te tenga cariño, sino que te ame, que te busque, que tenga sed de ti y
se vuelva adicto a ti (¿ya te conté que elegirás hombres incapaces de amar o con la dimensión emocional reprimida?). Tú estarás conforme con esas migajas de cariño que te
demuestra a cambio de sexo y ahí apareceré yo, queriendo limpiar tu desastre
porque yo no me conformo con migajas y me sentiré indignada al ver a dónde llegamos a parar por tus dependencias y mi evasión para no tratar con tus sensibilidades y delicadezas. Pero cometeré el
error de actuar sin explicarte nada y terminaré con el cabroncillo atrevido y tú, querida, harás todo lo contrario a mí y le
demostrarás tu amor con más ahínco aún porque te sentirás vacía y muy triste
sin su presencia, sin ese amor a cuentagotas que ese hombre te
demuestre. Y tocarás fondo, sí, tocarás fondo nuevamente como a los 16 (ahora tienes casi 23).
Sabes, esto de escribirte me encanta porque al ser una sola sé que entiendes
completamente cada analogía que me invento. Ningún hombre al que le escribas los mensajes
o inbox más hermosos lo podría entender mejor que nosotras, no han llegado a esa dimensión aun.
¿Cómo te sientes Venus, ahora,
después de saber todo esto? Probablemente estés muy molesta y resentida conmigo
por no haberme dado el tiempo de contártelo antes, quizá si te lo hubiese
contado antes te habría ahorrado mucho dolor; pero debes entender que yo
tampoco lo sabía, que yo también recién estoy entendiendo muchas cosas y
entiendo tu amargura, resentimiento para conmigo y la tristeza que te estoy
causando. Pero debes entender Venus que este proceso era necesario. Era
necesario que tú sepas que ya creciste y que ahora las dos tenemos 23 años y no
podemos seguir andando como un ser con dos pies izquierdos y dos cabezas que
piensan y buscan cosas muy distintas.
Lo siento Venus. Lamento no haber sido consciente de esto antes y haber esperado a que toques fondo para acordarme de ti y recién prestarte la
atención que mereces. Se lo que dirás, que soy una narcisista egoísta que solo te presta atención cuando la cagada me salpica a mi también. Es muy probable que tengas razón, pero si le has dado tantas oportunidades a ese tarado con el cerebro eyaculado, permítete dejarme intentarlo. Procuraré preguntarte qué deseas y considerarlo como parte de la solución, antes de tomar alguna
decisión. Lo sé, te conozco muy bien, se tu concepción de justicia en el trato de pareja y mira, somos un par, empecemos por nosotras mismas a demostrarnos que sí se puede tener esa ética elevada y justa a nivel terrenal.
Perdóname por haber dejado que
nos pisoteen, que nos usen como un tapete y que jueguen con nosotras.
Se supone que yo estoy aquí para cuidarte. Sé que yo te lo prometí, ese día que
me contaron que estabas conmigo y que te habías quedado estancada en los 6 años
y yo te prometí que te cuidaría y que a mi lado nada te haría daño de nuevo. No
lo cumplí. Perdóname.
Venus, quiero proponerte empezar
de nuevo, empezar de cero. Abrirnos mutuamente y conversar más seguido. Cuando
te sientas mal, triste o extrañes a algúno de esos tarados que eliges, con paja en
el cerebro, cuerpo de lata y un corazón de león cobarde, me busques.
Conversa conmigo, nos daremos el tiempo de sentarnos en un café y escribirnos
mutuamente antes de tomar una decisión. Sé qué nos tomará más tiempo antes de
decidir hacer algo pero pienso que vale la pena para, por un lado, no ser muy
fría y, por otro lado, no ser muy impulsiva. Yo voy a estar pendiente de ti y
te voy a cuidar la espalda, de que no tomes decisiones apresuradas y termines
haciéndote más daño si las cosas no salen como tú esperas; tú te encargarás
de que no me vuelva un ser humano frío, incrédulo e inconmovible y me
permitirás conservar esos lapsos de ingenuidad natural que brotan cuando te
dejo mostrarte, cuando bajo la guardia y sales a jugar conmigo, coqueta y tierna, en natural contraste con mi cerebral sexualidad. Eres mi cable a tierra, mi dimensión humana, frágil, vulnerable y entregada. ¿Recuerdas que nos dijeron que eso era malo? ¿que debíamos suprimirte de nuestro ser para ser "perfectas"? ¿quién necesita perfección si tenemos tu dimensión profunda y sensible para valorar lo simple y auténtico de la existencia?
Lo ideal es que lleguemos a un
equilibrio ambas para que seamos un ser armónico y, por ende, feliz. Asi que cuando te sientas triste o que necesitas amor, avísame, yo soy el único ser en
el mundo que te brindará amor sin límites y se quedará para siempre contigo.
Conmigo no tendrás que preocuparte de verte siempre linda, ponerte el labial o
de si despertaste muy sudada en la mañana. Yo sé quién eres, cómo eres y me
gustas y te quiero así. Te amo con todas tus imperfecciones que te hacen humana
y perfecta imperfecta. Solo te pediré que no me vuelvas a robar mis conocimientos para
igualar a un tarado con una pintura de Boticelli. Sabes muy bien que esas cosas
eran las que querías que yo te diga y sabes que tu naturaleza es tan sublime que, en realidad, eres tú la digna de comparar con la alegoría a la primavera de Boticelli; no un tarado que ni sabe
quién diablos es (ni el pintor, ni él) y probablemente ni se haya tomado el
tiempo de abstraerse o averiguar quién es Boticelli y qué es la alegoría a la primavera. ¿Sabes por qué
tú eres como la pintura de Boticelli, o mejor dicho, por qué somos nosotras
como la pintura de Boticelli?: tú y yo somos parte de un todo, somos una dualidad opuesta difícil de explicar, muy poca gente puede entendernos porque se
deja llevar por lo que ven a simple vista y se distraen viendo lo sensuales/sexuales que
somos por fuera y no se toman el tiempo real de explorarnos concienzudamente
por las limitaciones propias del ser humano vulgar y corriente. Tu eres el ying y yo soy el yang, tu eres el ello y yo súper yo, a ti te domina el inconsciente y a mi lo consciente. Te das cuenta? Somos
muy hermosas, talentosas, inteligentes, sensuales y con un gran hambre de
conocimiento (¿Necesitas que algún héroe perdido de medio oriente te lo diga? Creo que yo te lo digo más bonito).
Necesito que seas consciente que
todas las cosas que le escribiste al último tarado con el que te topaste, no
eran cosas que él te inspiraba por su hermosa condición de ser humano. En realidad,
eran cosas que yo quería decirte a ti y tú las encontraste en mi descuido y se las mandaste al hombre de cerebro de paja en
un intento desesperado porque te dé un poquito de amor, se
ilumine y se dé cuenta de que tú eras la chica especial.
Bueno Venus, somos la misma y a
la vez somos distintas. Así que tú serás Venus y yo seré Minerva cuando quieras
hablarme. Pero sabes que en sí somos una sola, una dualidad, en extremo opuestas pero jodidamente capas juntas.
Te prometo Venus, que nunca
nadie más nos volverá a usar y tú no tendrás que sentirte con ese vacío de
nuevo. No volveremos a dar más de lo que
nos dan, seremos reales y sinceras pero pediremos lo justo y por ende
equitativo en cada relación interpersonal que establezcamos.
Y ya sabes, cuando quieras
hablar, o quieras atención, o quieras que te dé amor dímelo. De todas formas yo
estaré pendiente de ti y seré muy afectuosa contigo, te demostraré sin límites, aunque a mi manera, todo el amor que te tengo para que no tengas que buscarlo en otro lado y ya no
te sientas vacía. Te escribiré poemas que hablen del color especial de tus
ojos, su forma redonda (como de gato) y de lo especial que es tu mirada (profundo como el océano). Haré odas a la hermosa
textura de tu cabello y cada cosa nueva que aprenda la compartiré contigo y
juntas reflexionaremos acerca de cómo lo aplicaremos en nuestra vida. Desde
este preciso instante, empieza nuestra relación con nosotras mismas.
Recuerda que debemos estar juntas
y ponernos de acuerdo, tenernos paciencia, habrán momentos difíciles en los que
querremos mandarnos a la mierda y volver a correr hacia lados distintos y
probablemente lo hagamos, pero daremos lo mejor de nosotras para recuperarnos
juntas, sin reproches y dándonos mucho amor (tengo formas sutiles y profundas de demostrarlo) y
cuando te sientas inspirada, me escribes a mi pues, no al cerebro de paja con complejo de famoso.
Somos inteligentes, hermosas,
dignas, nobles y justas. Si estamos juntas de hoy en adelante, nos llevaremos el mundo de encuentro. Y anda al gym.
Devotamente tuya,Venus.
Minerva.

Venus


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