Blood in the cut
- No lo sé, creo que me resultaba cómodo no cumplir con esas formalidades. Creo que si yo le exigía cosas a él, él me las exigiría a mi. No me gusta que me exijan cosas...
- ¿Nunca te pareció rara la situación? Digo, tantos años y tú no te diste cuenta de que él estaba en una relación con alguien más?
- No. Él siempre se mostró como una persona renuente al compromiso. Cuando lo intentábamos él saboteaba las cosas y cuando el las hacía bien yo las saboteaba. Creo que me centré en sus "problemas con el compromiso" para evadir los míos, dicen que es más fácil ver la paja del ojo ajeno que verla en uno mismo.
- ¿O sea que tú reconoces tener problemas para comprometerte?
- Creo que siempre he tenido mis reservas para confiar en alguien, no por celos o infidelidad; valoro mucho mi libertad y no me gusta dar explicaciones o verme limitada por las demandas de alguien más. No confío respecto a ver limitada mi libertad, mi autonomía.
- ¿Y Leonardo limitaba tu libertad?
Había pasado un mes desde que la bomba explotó y Zoe conversaba con Martha. Ella se había ofrecido asistirla para poder entender lo sucedido con Leonardo y evitar que repercuta en sus estudios. Zoe estudiaba una carrera muy demandante de tiempo, inteligencia y concentración. Debía tomar precauciones.
- Creo que hay una dimensión de la libertad que no es negociable para mí. Me gusta pensar por mi misma, tener mis propias ideas y debatirlas, confrontarlas y llegar a un consenso si es que el otro sabe exponer y argumentar sus puntos de vista. Leonardo "argumentaba" sus ideas en base a prejuicios.
-¿Prejuicios?
- Si. Que si lo cholo, que si los feos... por ejemplo, él piensa que los taxistas y él no son de la misma "raza", piensa que los taxistas por ser taxistas son una especie de ciudadanos de segunda categoría que tienen falencias en el razonamiento.
- Y eso, ¿cómo limitaba tu libertad?
- Ah, eso es un ejemplo de sus argumentos. El problema no era que él pensase de ese modo, el problema es que él quería imponerme sus ideas, que yo le de la razón, que me calle y diga "Ave Leonardo". Cuando yo decía algo bien sustentado él decía "tú sabes a qué me refiero" y no, o sea, entendía a qué se refería pero no era un argumento sólido.
- ¿Argumento sólido?
- Sí. Mira, tiempo antes de que esto explote fuimos a SUCAMEC a renovar la licencia de su arma. Él quería que yo me quede esperando en la camioneta encerrada. Obviamente no iba a hacerlo, me habría muerto de calor ahí dentro. En fin, cuando estábamos por la Costa Verde me quiso enseñar la diferencia entre la Ley y un Reglamento. Para él eran lo mismo y no son lo mismo, yo intenté explicárselo pero él no me dejó terminar. Me dijo: "tu sabes a qué me refiero", luego me dijo que si bien yo estudiaba Derecho, su papá era abogado y por eso él tenía razón. Además, que yo aún soy estudiante y no sabía lo suficiente.
- Un poco autoritario, ¿no?
- Él era odontólogo y quería enseñarme de Derecho. Es como sí yo estudio Derecho y quisiera enseñarle música. El músico era él y yo respetaba esos espacios suyos. Era injusto.
- Pero tu lo toleraste así. ¿No pensaste en darle importancia a tu incomodidad y poner distancia o firmeza para cambiar la dinámica? Por lo general, las personas avanzan hasta donde las dejamos avanzar y para tener el temperamento que tienes, me sorprende que te hayas dejado avasallar por Leonardo.
- Me siento muy molesta. Cuando lo conocí yo estaba en un muy buen momento, tenía un novio lindo, me iba bien en los estudios, mi familia me respetaba. Cuando él entró a mi vida poco a me fui apagando, como marchitando. ¿Puedes creer que a mis 23 me sentía vieja? Luego subí de peso, perdí confianza en mi misma. Poco a poco, mi vida se fue tornando tétrica. No saqué lo mejor de mi a su lado, creo que él tampoco sacó lo mejor de sí conmigo.
- ¿Qué cambio? ¿Qué parte de ti crees que encajó con él?
- No lo sé. Yo estaba haciendo todo muy bien, me portaba muy bien. Pero sabes, me sentía como amarrada, que cumplía con las expectativas de otros pero no las mías, tenía 21 años. A los 22 ya salía con Leonardo y con él podía beber, hablar, quedarme hasta el día siguiente. Él era muy lisuriento y vulgar, me irritaba oírlo, pero a la vez me gustaba estar con él. No se qué era, su sentido del humor, que no me dejase pensar, actuábamos cómo si no hubiese un mañana.
- ¿Ya quieres hablar de cómo te enteraste de la otra chica? Si sigues evadiendo el tema, evadirás también lo que sientes y lo saludable es que lo saques. Si no lidias abiertamente con esas emociones las puedes somatizar y enfermarte.
- Me dolió.
- Por eso mismo. Es saludable que lo saques y hables de eso para que cierres esa etapa. Si no serás como esas señoras amargadas que se estancan en una etapa de su vida.
- Tengo un blog. Escribía sobre mi relación con él allí.
- ¿Escribiste ahí cómo te enteraste?
- Sí. Más o menos. Creo que fue más una declaratoria de furia con él que una narrativa de cómo me enteré. No lo podía creer. No podía creer que había sido tan ingenua y ciega. Yo que me considero tan inteligente, de pronto era "la otra" y ni enterada.
- ¿Te molesta la idea de ser "la otra"?
- Claro que sí. Si mal que bien compartí con él estos 4 años fue porque él siempre se pintó como un alérgico al compromiso y yo, que soy otra, pues me caía genial.
- ¿Nunca pensaste en ir más allá con él? No se, involucrarte con su familia, sus amigos, su vida. ¿No te pareció raro?
- Si, si lo pensé pero no por las razones "tradicionales". Peleábamos por eso constantemente. Él quería tenerme, sin tenerme. Me celaba por supuestos novios que según él yo tenía cuando nos alejábamos. Pero sabes, recién el 2016 conocí a dos chicos durante todo el año que me gustaron. Con uno estuve en verano del 2016 y con el otro en agosto del 2016.
- ¿Leonardo lo sabía?
- Sí. Cuando nos alejábamos y yo estaba con alguien más, cuando volvíamos a salir se lo contaba. Sabes, yo pensé, ingenuamente, que como yo era abierta y honesta con él, él lo sería conmigo. Para mi no había problema si él salía con alguien más el tiempo que nos alejábamos. Desde que empezamos a salir yo le dejé en claro que si quería estar en una relación con alguien que no fuese yo, me decía y las cosas terminaban.
- ¿Nunca te mencionó la existencia de esta otra chica? ¿Intentó decírtelo alguna vez?
- Nunca me habló de otra chica. Y se lo pregunté directamente, o sea, en su cumpleaños él me hablaba por celular y luego me cortaba la llamada, me decía que volvía a llamar en 5 minutos y llamaba después de media hora o 40 minutos. Yo no debía responderle la llamada nuevamente pero sentía que algo no estaba bien, de pronto, él tenía actitudes que no había tenido antes o quizá era yo la que ahora prestaba atención a cosas que antes no. El punto es que ese día se apareció entre las 6 am y 7 am. Le dije que mejor nos quedemos juntos para que pueda descansar, me dijo que no podía quedarse dormido.
- ¿Cuál era el problema de que se quedase dormido?
- Lo mismo le pregunté, me dijo que tenía que desayunar con su mamá y su papá, que su familia le haría un agasajo en la mañana. Honestamente, me pareció extraño, pero yo no soy el tipo de chica que pide explicaciones por cada cosa, pensé que así como yo soy evasiva con la gente cuando me piden explicaciones, en especial los chicos, él también era igual. De verdad le creí su papel del hombre de espíritu libre, creo que pensé que eramos parecidos respecto a resguardar nuestras libertades y por eso lo entendía, o al menos, trataba.
- A ver, entonces tu pensabas que Leonardo y tú compartían la misma visión sobre la libertad y el miedo al compromiso. Entonces, por eso tu no sospechabas de que hubiese alguien más en su vida. ¿Y por qué no lo tenías en redes sociales? ¿No te pareció extraño?
- Bueno, nosotros nos tuvimos en facebook hasta el 2014. De ahí las cosas se pusieron más intensas y tóxicas entre nosotros. Cuando peleábamos él se portaba desconsiderado conmigo, me tenía a miel y hiel, creo que el 2014 fue el año en el estuve más enamorada que nunca de él. Entonces, él empezó a cerrar su agenda, tenía ensayos con sus bandas, cena familiar, viaje con los amigos, cualquier cosa. Y cuando yo le decía que me diga si había alguien más o quería que dejemos las cosas ahí, no quería.
- ¿Te ponía pretextos? ¿y eso cómo se relaciona con las redes sociales?
- Bien, cuando él me ponía pretextos para vernos, yo me molestaba. Él me acusaba de no entenderlo y de estar loca. Yo me molestaba y le escribía al inbox cómo me sentía. Él se encargaba de decirme mis defectos en la cara y cuando yo quería hablar sobre lo que me molestaba de la relación o de su actitud, él no me dejaba hablar, ponía cara de aburrirse, de sueño, super infantil y me frustraba porque no me escuchaba. Un día me dijo que estaba harto de que le escribiese cosas cada vez que me molestaba y me bloqueó de facebook.
- ¿No conversaste con él de eso? ¿Después, cuando las cosas se calmaron?
- Sí. Pero él me decía que desde que ya no nos teníamos en la red peleábamos menos. Y era cierto. Yo quería verlo tranquilo, complacerlo. De alguna forma, él me dominaba. Si él me decía que el cielo era rosado y no celeste, en esa época, yo le creía.
- ¿Y el whats app?
- En enero de este año decidí dejar de salir con él. Sentí que mi vida avanzaba más lento desde que Leonardo estaba en mi vida. Había pasado procesos complicados con la universidad, con mi familia, con mis amigas cercanas. Ninguna de ellas estaba de acuerdo con mi relación con Leonardo, pensaban que él no me trataba como yo lo merecía y estaban en lo cierto, pero yo estaba enamorada y ciega, elegí quedarme con él y ellas se alejaron de mi. Como sea, le dije a Leonardo que nos alejemos seis meses, que las cosas no estaban bien entre nosotros.
- ¿Por eso te bloqueó de whats app?
- No, yo se lo pedí. Nuestra relación era tóxica, él jugaba con la culpa. Generaba peleas entre nosotros por cualquier tontería, luego me culpaba del problema y yo debía pedir disculpas para estar bien. Era un círculo vicioso. Cuando le dije que nos dejemos de ver se molestó, me preguntó por qué seis meses, se ofendió cuando le dije que quería ver cómo avanzaba mi vida sin él ahí. Como siempre, se victimizó y me culpó de dejarlo para estar con otro chico. Luego se ofendió más cuando le dije que sentía mi vida estancada con él. Le dije que no era por alguien más, que quería probar cómo me iba sin él, pero para evitar hablar y caer en ese círculo vicioso de nuevo, durante ese tiempo, me bloquee. Le dije que luego de ese tiempo yo lo buscaría y podíamos volver a hablar, desde otra posición, ambos.
- ¿Tu vida se estancó mientras estabas con él?
- Sí, me convencí de ello cuando mi vida despegó sin él alrededor. Bajé de peso, empecé proyectos, destaqué en mi actividades, me recuperé a mi misma. A su lado sentía que no era suficiente, él se portaba cómo si algo no estuviese bien conmigo y yo me volví cada vez más insegura. Creo que nos conocimos en un momento en el que yo estaba definiendo quién era.
- ¿Cómo te enteraste de la otra chica?
(to be continued)


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