La reafirmación de mi sombra
Esta noche me llevé un pequeño susto, pensé que una foto que refleja, en buena parte, mi esencia, se había perdido en el basto mundo cibernético.
Gracias a Dios (creo que el día de hoy le he agradecido inconscientemente varias veces) que la rescaté del inframundo cibernético y me di con algunas sorpresas.
De algún modo, facebook emerge como una especie de "portafolio" que lleva un registro de ti en distintas etapas de tu vida. Por alguna azarosa razón, terminé en las fotos etiquetadas que no autoricé que salgan en mi biografía y caí directo en el 2014, luego bajé al 2013, a julio, agosto y de ahí en adelante.
¡Fue una jodida experiencia!
En primer lugar, me pregunté por qué diablos nadie me dijo qué tanto me había descuidado. Literal tenía, al menos, 5kg de masa extra en mi cuerpo que no me hacían verme como "yo" más que nada porque soy petite, o sea, si subo 1 kg se me nota, y mucho.
En segundo lugar, me pregunté en qué diablos andaba yo metida en esa época y mi sorpresa sobre mi cambio anatómico y anímico, que estas fotos evidenciaban, se vio soslayada puesto que era lógico.
¿Alguna vez se han planteado qué tanto puede una relación tóxica alejarlos de sí mismos? A todo nivel: físico, mental, intelectual y espiritual. Cuando miro mis fotos del "antes de", me doy cuenta de que yo era completamente otra persona. Claro, con mis demonios, sombras y demás, pero estas eran parte de mi y me gustaban. De pronto, cuando veo en quién y qué me convertí, no tengo otra reacción más que asustarme.
Mi vida bajo el agua - Christina Rosenvinge
(perfecta catarsis de un renacer)
(perfecta catarsis de un renacer)
Hay experiencias y vínculos que marcan un antes y un después en tu vida y, luego de ver mi catastrófica metamorfosis, no queda más que agradecer esos finales que en un principio no entiendes pero que resultan ser la luz al final del túnel. Realmente logran que te abraces muy fuerte a ti misma después de la tormenta y entiendas aquello de que al final de todo, te tienes a ti, a tu esencia y lo que vino contigo antes de llegar a ese puerto escabroso y tóxico en el que estuviste varada tras varios intentos de volver a tierra firme para, al final, terminar naufragando y volver al lugar del que querías irte.
Cuando estas en una etapa de formar tu personalidad adulta, es importante elegir bien con quién te involucras. Alguna vez leí en alguna parte que es evidente cómo te tratan en una relación (familiar, de pareja, de amistad) a partir de tu semblante. Se lee evidente, ¿verdad? Lastima que no sea tan evidente cuando estas dentro del vínculo porque yo no me di cuenta de qué tanto había cambiado.
Después de ver esas fotos grotescas, me dio curiosidad saber en qué momento empecé con mis intentos de "volver a ser yo" y noto que en el 2015, después de un truculento y veleidoso viaje a Brasil, volví mejor, aunque no "recuperada". Lo esencial es que después de ese viaje empecé, primero, a bajar de peso; segundo, a intentar cuidar nuevamente de mi e intentar "alejarme" de mi objeto de dolores de cabeza que me volvió pendiente de su aprobación después de menoscabar mi auto-confianza sistemáticamente. Y esto último lo digo con el afán introspectivo propio de mi tendencia analítica. Se trata, esencialmente, un análisis posterior a mi proceso de veinteañera con vacíos emocionales que se refugió en alguien mucho mayor que ella para intentar resolver sus temas con su padre, todo esto claro, a nivel inconsciente.
Noté que en el 2015 y 2016 tuve subidas y bajadas. En esencia, mejoraba cuando no estaba con él y empeoraba cuando volvía con él. Lástima que mi juventud y falta de orientación no me dejasen caer en cuenta de esto y que mis vacíos emocionales no me dejaban cortar definitivamente con ese vínculo.
Básicamente, esos años fueron un viaje, una travesía desértica sin agua, una rutina de ir y venir sin descanso en la que estaba condenada a correr, cual hamster en rueda, y chocarme una y otra vez, con una caída más fuerte que la anterior hasta que yo aprendiese a ser firme y soltar. Hasta que aprendiese a lidiar con esas ausencias, trabajase en mi y superase mis carencias.
Lo curioso de todo esto es que esta relación me hizo sentir tan incómoda conmigo misma que empecé a interpretar distintos papeles para ver en cuál encajaba mejor, menos el papel de ser yo misma. Que si era muy habladora, que si era muy sabionda, que si era muy demandante o poco comprensiva. Llegué a asumir un rol masculino en mis vínculos de tanto estar a la defensiva, a partir de ese sentimiento de defenderme de más ante ataques solapados e inevitables de quien me estaba "moldeando", en ese entonces.
Inclusive, asumí un rol en mi vida académica. Yo no soy una chica que no dice groserías o la típica señorita de calzón bobos que asiste a las misas de domingo. Pensé que eso era lo que él deseaba y lo que mi familia deseaba, pero no pensé en qué era lo que yo quería o qué es lo que a mi me haría sentir cómoda y feliz. Eso, feliz.
Cuando veo mi rostro en esas fotos del 2013 en adelante, no veo a esa chica desenfadada que le gustaba sacar el dedo medio y saltar coreando la versión de "Personal Jesus" de Marilyn Manson. Veo a una chica tratando de encajar en el molde parametrizado de una alumna modelo de Derecho que intenta ganarse el respeto de su flaco y de su familia a partir de un guión escrito por ambos en base a la creencia de que el respeto uno tiene que "ganárselo" a partir de cumplir con las expectativas frustradas que esos otros tienen con su propia vida.
El respeto es intrínseco a cada ser humano y no hay error que cometas que implique que la gente pueda quitártelo y te obligue a portarte bajo ciertos parámetros de lo que consideran "correcto" para que te lo merezcas. Claro, siempre que los "errores" hayan sido sobre tu propia vida y decisiones y, no hayas cometido algún delito. No es delito pensar distinto o ser libre.
Hace tiempo no pensaba en esa frase con nombre propio: "eres muy libre". Porque cuando eres libre, así caigas en lapsos de perderte a ti mismo, siempre hay un momento de "sobriedad" en el que te terminas rebelando contra aquello que te han impuesto como condición para considerarte "suficiente". Por eso "pateaba el tablero", por eso me "rebelaba" cada cierto tiempo, era un acto de supervivencia; un impulso intrínseco que me impulsaba a volver a ser yo, esa chica alfa, independiente y rebelde ante lo que consideraba injusto.
Realmente, creo que tengo bastante por lo que sentirme agradecida. En primera, por haber recibido esa patadita del universo que me dio la fuerza de voluntad para cortar con ese vínculo y dejárselo a otra incauta que necesite encontrarse. En segunda, porque a partir de esa experiencia, poco a poco volví a ser yo y, aunque sigo "en proceso", cada vez estoy más cerca de volver a sentirme feliz y completa con quien soy y con lo que hago, con mis talentos y con aquello a lo que decido dedicarle mi tiempo y energía. Claro que me ha costado dejar de juzgarme, aceptarme, e inclusive aceptar mis talentos y aptitudes (eso que viene contigo en el ADN), mi lado oscuramente sexy (experiencias + ADN) y mi lado berraco reggeatonero.
Te boté - Remix
(Reggaeton empoderado XD)
No todo es la vie en rose, hay días no tan buenos también. Pero eso es vivir y me prometo, cuidar y proteger mi individualidad, mis particularidades (cada una de mis partículas), mis rarezas, manías, demonios y demás.
Menuda domada que me dieron.
Gracias.




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