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Y cuando no quiero que me drene, empiezo a escribir.
Cuando no quiero sentir, intelectualizo.
Cuando no quiero pensar, leo, veo, me voy.
Far far away.
Cuando quiero olvidar, una lata verde,
dos horas de instintos y placeres ya conocidos
o correr hacia la gente y distraerte.
Yo, la maestra de obviar emociones
de encontrar formas para enseñarle a mi mente a olvidar-no pensar
"los viejos recuerdos son removidos por los nuevos,
ten nuevas y estimulantes actividades
que no te dejen pensar de más...".
Yo, la perfecta "olvidadora"
de tanto entrenamiento
años de entrenamiento
ahora soy el nuevo ejemplar de positivismo
que le quieres enseñar a tus hijos.
Y si le digo que lo extraño?
qué me jode ver las tonterías que hace
y sus formas cojudas de evadirse...
su motivación intrínseca de ir corriendo al peligro
de ser el salvador de chicas
que lo necesitan tanto como él a sí mismo
y si admito que como buena ex narcisista
casi me enamoré de mi espejo...
Casi.


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