Like a pain in the chest - retorcidos por el mismo lado
Cuando pienso en todo lo evolucionado hasta ahora, me invade una sutil tristeza por lo que tuve que dejar ir para llegar a este punto.
Recuerdo cuánto y cómo me afectaba ver a F en una foto con ella, la amalgama de feas emociones que me invadían y fruncían mi ceño automáticamente.
Cómo controlar o regular algo que no sabes que haces.
Ahora puedo diferenciar aquello que me dolió, de aquello que me molestó. Ahora se cuánto duele que te cambien por una aparente "mejor opción" que tú. También aprendí cuánto me molesta que me mientan sin reparos. Una gran lección karmica a mi temprana juventud irresponsable y egoísta respecto a los sentimientos de aquellos que me amaron un día.
Lo que nos molesta de otros es aquello que nos molesta de nosotros mismos, es un reflejo. Conectas con el otro porque estás en la misma vibración emocional que este y tardé un poco en aceptar cuál era mi vibración y por qué anduve enganchada tanto tiempo a ese tipo de vibración - F-.
Eramos iguales.
Cuando pasa el tiempo y dejas de victimizarte, tomas responsabilidad por aquello que hiciste o dejaste de hacer para ponerte en esa situación. Entiendes que tú solita elegiste quedarte ahí, hacerte de tiempo para compartir con ese otro, invertir tu energía en alimentar el vínculo - caótico desde un principio - y entercarte en hacer que funcione algo que a leguas se notaba que requería ser forzado para que fluya.
En conclusión: nunca fluyó.
No importa cuanto lo hayas intentado, ni las vendas que te hayas querido poner en los ojos - disfrazadas de desapego -. No se trata solamente de lo que el otro "me hizo", se trata de qué tan lejos llegué yo al negociar esos mínimos conmigo misma para sustentar esa permanencia sombría - por oculta - en nuestras vidas.
Ambos nos ocultamos y ambos, tácitamente, lo sabíamos y aun así permanecimos. Haciéndonos los tontos, generándonos conflictos cuando tocaba "ir más allá". Generándonos esas peleas-reconciliaciones, porque ese vínculo solo se sostenía en una pasión vacía, que hacía tiempo me dejaba vacía y retraída, que me consumía la energía en vez de elevármela y que no me inspiraba en mis metas personales, ni profesionales, ni pasionales.
Era un apego (un mal apego).
Descubrí que era un mal apego cuando conocí a J y conectamos a nivel físico y mental. De pronto me sentía más completa escuchando hablar a J sobre guerras nucleares y grandes dictadores, entre bebidas artesanales y Pearl Jam o Pink Floyd de fondo.
No fue una conexión emocional pero me quitó la creencia de que la conexión física que tenía con F era la panacea de aquellas conexiones.
Creo que no hay nada más sexy que un intelectual guapo y temperamental, hablándote de la eugenesia en la Alemania de Hitler y alguna palabra en francés. La cereza perfecta del pastel de la libertad.
La re-construcción.
La revelación de quién y cómo era realmente F me empujó - obligó - a replantearme todo. De pronto, me di cuenta de que ya no tenía 21 años, tenía 26 y los años habían pasado disimuladamente entre peleas y reconciliaciones vacías que no fueron a ninguna parte. Ever.
De pronto F ya no estaba. De verdad ya no estaba y no había retroceso. Ya no había pretexto para deprimirse por una pelea o algún desplante, ya no había misterios por resolver porque ya todo estaba revelado. Qué hacer con ese tiempo libre y esa amargura/tristeza que se instaló en tu corazón desde el día D. Dolía. Dolía como si te hubiesen golpeado muchas veces en el estómago, literal sentías el estomago saliendo por tu boca y una sensación de quedarte sin aire por momentos, como si necesitases soltar un gran suspiro que estaba atascado entre tu esófago y tu tráquea.
Fueron casi 3 meses en los que la bohemia se volvió un tétrico refugio y los energizantes mi tradicional taza de café. Todo, con tal de no caerme.
El inicio.
A fines de diciembre - quizá por el nuevo año en ciernes - deseé empezar nuevamente todo. Estaba realizada en crear algo nuevo y abrir mi mundo. Tenía algunos arranques de mal humor que se aplacaron con buenas sesiones de pesas en el gimnasio, las bebidas - usuales entre F y yo - salieron completamente de mi vida. De pronto, conocí un nuevo grupo de gente, empecé un nuevo trabajo, hice el trabajo interno que tenía pendiente y llevé a cabo mis deseos pendientes. "Puedes tenerlo todo, pero no al mismo tiempo" se volvió mi premisa. No hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti formó parte de mis mantras predilectos y partir de ahí todo empezó a fluir.
Me independicé económicamente, emprendí a la par y ahora, con el trabajo del gym notándose y mi chamba interna haciendo efecto en mi realidad material, puedo afirmar que a veces, es necesario eliminar para iluminar y crear una nueva realidad.
Es que cuando algo no es para ser, no es.
Y la vida te pateará una y otra vez por el mismo lado, y en el mismo lugar, hasta que aprendas.
Mercy.
Ahora sí, soy muy libre.
Noche lluviosa, Costa Verde, 02:17 am. Avril.


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